La UPAEP lanza la iniciativa “Slow Food: de la mesa a la conciencia” para fomentar un consumo responsable y combatir el desperdicio alimentario, en un contexto donde México registra hasta 34% de pérdida de alimentos y millones padecen inseguridad alimentaria.
En México, el desperdicio de alimentos puede alcanzar hasta el 34% de la producción en determinados momentos, a la vez que cerca de 27 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria. A nivel mundial, se estima que se desperdicia alrededor del 20% de los alimentos disponibles, lo que equivale a pérdidas económicas de aproximadamente un billón de dólares anuales.
Ante esta realidad, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) presentó la iniciativa “Slow Food: de la mesa a la conciencia”, un proyecto que busca promover una cultura alimentaria más solidaria, sostenible y consciente del impacto social, económico y ambiental que implica el consumo de alimentos.
Durante una conferencia de prensa, especialistas de diversas disciplinas coincidieron en la necesidad de revisar y modificar los hábitos de consumo para hacer frente a este problema global. José de Jesús Ojeda Hernández, chef ejecutivo de la Facultad de Gastronomía de la UPAEP, explicó que esta iniciativa se inspira en el movimiento internacional Slow Food, fundado en los años 80 por Carlo Petrini como respuesta a la proliferación de la comida rápida.
Ojeda Hernández afirmó que Slow Food promueve un comercio justo, limpio y bueno, invitando a reflexionar sobre lo que se come y la forma en que se consume, buscando reducir el desperdicio y fomentar prácticas más conscientes.
Una de las actividades centrales del programa será el evento denominado “Discosopa”, que se realizará el 23 de abril en el campus central de UPAEP. En esta dinámica, la comunidad podrá donar alimentos en buen estado, desde verduras frescas hasta productos enlatados, que serán utilizados para preparar una sopa colectiva. Dicha preparación se ofrecerá al público con una aportación simbólica de 10 pesos.
El chef Ojeda destacó que esta actividad, con nueve años de realización continua y colaboración entre diversas áreas universitarias y organizaciones, no solo implica cocinar, sino también generar conciencia. “Muchos alimentos que quedan sin usarse en los hogares pueden convertirse en sustento para otras personas”, subrayó.
Por su parte, Luis Andrés Cabrera Mauleón, profesor de la Facultad de Ingeniería en Agronomía, insistió en que el desperdicio de alimentos es una problemática crítica, especialmente en zonas urbanas. Señaló que casi el 25% de la comida servida termina en la basura mientras existen personas que padecen hambre, describiéndolo como “verdaderamente alarmante”.
Cabrera Mauleón añadió que iniciativas como Slow Food también impulsan la seguridad y soberanía alimentaria, además de promover la agricultura urbana, el consumo de productos frescos y el aprovechamiento de residuos orgánicos para compostaje.
En tanto, Arturo Mora Toledano, director de Konector UPAEP, ofreció datos clave respecto a la magnitud del problema, reafirmando que a nivel global se desperdicia el 20% de los alimentos, con pérdidas económicas millonarias, y reiterando la grave situación en México. Señaló que dicha paradoja de exceso y escasez se podría contrarrestar alcanzando una eficiencia cercana al 98% en el aprovechamiento de los alimentos, lo cual contribuiría a erradicar el hambre.
El académico identificó factores como la exigencia estética sobre los productos, la falta de infraestructura adecuada y la ineficiencia en la cadena de distribución como causas principales del desperdicio. En ese contexto, apuntó que la economía circular ofrece un marco para transformar esas dificultades en soluciones sostenibles.
Finalmente, los expertos enfatizaron la importancia de fortalecer el consumo local y apoyar de manera directa a los productores. El chef Ojeda Hernández señaló que regresar al mercado y a la economía cercana mejora la calidad de los alimentos y genera beneficios sociales y económicos para las comunidades.
Como complemento, la iniciativa contempla conferencias y actividades académicas los días 21 y 23 de abril, con la participación interdisciplinaria de las facultades de agronomía, gastronomía, nutrición y emprendimiento. Se hizo un llamado especial a los jóvenes para unirse a este tipo de movimientos que buscan transformar la relación con la comida, promoviendo no solo la nutrición del cuerpo, sino también de la conciencia.












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